7 oct. 2012

“Vamos con el Ventolín en el bolso”

 
Se les ha olvidado poner Mollet del valles uno de los pueblos sino  el mas contaminado del valles, yo padezco SQM y vivir a qui es un infierno veo como me voy muriendo día a día, mi economía me ha condenado a vivir entre venenos que me están matando.
Loli vicente
 
El mapa de la contaminación

“Vamos con el Ventolín en el bolso”

Los vecinos de Montcada i Reixac viven entre autopistas, la cementera y polígonos industriales

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Montcada i Reixac (Barcelona) es una ciudad cruzada por dos vías de tren (con seis estaciones), la AP-7, otras dos autopistas catalanas y varias carreteras comarcales. A ello se suman 10 polígonos industriales y la presencia de una cementera que durante décadas ha arrojado kilos de partículas contaminantes a la atmósfera. Todo el humo generado por centenares de empresas y una circulación de 300.000 vehículos diarios han convertido este municipio de apenas 34.000 habitantes en una campana de polución.
Esta ciudad, limítrofe con Barcelona, copó los índices de contaminación durante el año pasado, según el informe 2011 sobre la calidad del aire, elaborado por Ecologistas en Acción. Montcada fue el municipio catalán que más días rebasó el límite legal de presencia de partículas en suspensión PM10 —generadas principalmente por la combustión de energías fósiles, como el petróleo—. La UE solo permite sobrepasar los 40 microgramos por metro cúbico de estas partículas un máximo de 35 días al año, pero Montcada lo hizo 64, muy por encima de los 43 de Barcelona. El municipio también superó los límites de dióxido de nitrógeno (NO2).
Montcada fue la primera ciudad española en ser declarada zona de atmósfera contaminada. Corría el año 1987 y entonces Nuria Vidal trabajaba de técnica de Medio Ambiente en el Ayuntamiento. Ahora es miembro de Ecologistas en Acción y apunta como una de las fuentes de polución a las numerosas fábricas contaminantes.
Los habitantes están "acostumbrados" a convivir con el aire impuro
Es el caso de la cementera, una auténtica mole que tiene en pie de guerra a la población. José Luís Conejero, presidente de la Asociación de Vecinos, explica que las emisiones de la cementera dejaban una capa de polvo sobre las terrazas de las casas y los vehículos. La crisis de la construcción ha frenado ese efecto. Nuria Vidal agrega que la cementera tiene un problema “gravísimo de ubicación”, ya que está rodeada de montañas que impiden la dispersión de las partículas.
Juli Mauri, técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento, se muestra aún más preocupado por el aumento del óxido de nitrógeno. “Esto es debido a los motores diésel, que se han estado promocionando en la última década, cuando habría que fomentar el coche ecológico y el transporte público”, afirma el técnico. Pero la presencia de las vías de tren afecta a la contaminación. “Hay muchos pasos a nivel con constantes retenciones. Además, no existe la costumbre de parar los motores”, tercia Laura Grau, una vecina.
 
 
Las partículas en suspensión detectadas en altas concentraciones en Montcada penetran en los pulmones y pueden producir afecciones respiratorias, aunque los expertos también las vinculan con problemas cardiovasculares y cánceres de pulmón. Con todo, los médicos locales aseguran no haber notado un aumento de problemas respiratorios. El neumólogo Jordi Buj, que desde hace ocho años trabaja en el ambulatorio local Les Indianes afirma que tampoco ha notado una diferencia de casos respecto a otros municipios del cinturón industrial barcelonés. Los vecinos opinan que nunca se ha hecho un estudio epidemiológico a fondo.
“¡Claro que lo notamos!”, afirma contundente Agustina San José, de 71 años. Sentada en un banco a la sombra en una calle céntrica, donde se halla la estación de control que más contaminación ha registrado, asegura que los vecinos “están acostumbrados” a vivir con el aire impuro y cargan con sus consecuencias. Muchos de sus conocidos, dice, padecen problemas respiratorios y seis de sus nietos tienen alergias o asma. “Aquí muchos vamos con el Ventolín en el bolso”, resume.

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